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Terra
La Coctelera

Frente al espejo...

10 ene 11

 

 

He mirado en el espejo de mí cuarto

la imagen que viajaba en el reflejo

del azogue del tiempo y sus anhelos,

para encontrarme, de pronto, mirando

un gesto desconocido en un rostro casi extraño...

 

Al mirarme frente a frente en el espejo

he podido observar todos los daños

que la pena y el dolor habían causado...

 

Cada uno se ha grabado a sangre y fuego

en mi pálido rostro... y en los ojos que amaste...

...no existía el destello apasionante

que encendía mi mirada, si al mirarte,

respondiendo a esa mirada suplicante

lo apagabas con los labios al besarme...

 

He cerrado pues los ojos y he dejado

que el impulso de recobrar el pasado

me  inundara y al hacerlo... He viajado

hasta ese rincón perdido y olvidado

del rincón donde siempre he conservado,

con la suave caricia de tu mano,

el amor que nos tuvimos hace años...

 

Al abrirlos, el espejo me mostraba

un recuerdo tras otro y fugazmente,

cuando las imágenes pasaban

no se si ante mis ojos o en mi mente,

he logrado desde lejos, como siempre,

adivinar una escena borrosa y, de repente...

Esa escena se ha mostrado claramente...

 

Estaba sola en mi cuarto, era de noche

y el espejo, insolente y descarado, me dejaba,

asomarme a mi pasado y a mi alma

devolviéndome, esta vez como testigo del derroche

de pasión, amor, silencios y miradas,

a la noche que cambió cuanto soñaba...

 

En el parque sentados,

mi cabeza en tu regazo,

sin hablarnos y sin casi tocarnos,

mirándonos muy quietos...

... nos amábamos...

  

He pensado gritar o decir algo

pero al ver y sentir cuanto soñamos

y sin saber por qué lo hacía... he callado...

Y una lágrima ha rodado, muy despacio,

de mis ojos que miraban a mis labios...

 

Con el gusto salado de mi llanto

aun amargo en la boca, he regresado...

 

Como siempre, el espejo de mi cuarto

devolvía la imagen de mi rostro... ya cansado,

como siempre, de sufrir y de llorar por el pasado...

 

En mi rostro se leían, como siempre,

el dolor, la tristeza y la impaciente

necesidad, que de siempre,

he sentido por llegar a ese lugar que promete

dar un final y dar paz... aunque sea la misma muerte

quien te tenga que guiar...

 

Me he mirado en el espejo atentamente,

buscando minuciosa y lentamente

esas marcas de dolor que me esperaba

encontrar en el camino de las lágrimas...

 

La aventura de viajar en el pasado,

de asomarme a mis recuerdos y a mi alma

y  regresar llorando hasta mi cuarto,

debía dejar, en mi cara,

una nueva señal de mi fracaso...

 

He buscado y he mirado... más en vano...

 

Mi rostro en el espejo, aunque cansado,

se veía, como siempre, señalado

por las mismas ausencias que ha guardado,

en silencio, el corazón, por tantos años...

 

Y de pronto, al recordar esa imagen

de los dos, en silencio, en nuestro parque...

 

He sonreído... mis labios se han abierto

y en mis ojos, se ha prendido, en un momento,

ese brillo de pasión que me ha devuelto

la memoria que perdí, hace tanto tiempo,

de la mano de tu amor y tu recuerdo...

 

He reído, feliz, al descubrirme no sólo capaz

de recordar y quererte... Si no de volver a amar,

de sentir, vivir, soñar... Y hasta de continuar...

 

Con la risa y su brillo en la mirada,

el espejo me ha devuelto una imagen transformada...

 

Frente a mí, la mujer que me miraba

ya no era la imagen de esa mujer agotada

de sufrir y llorar, que me esperaba,

cada vez que mi mirada te buscaba...

 

El reflejo, que el azogue del tiempo y sus anhelos

me mostraba, reflejaba un rostro pálido sí,

pero lleno de brillo y de deseo...

 

Y las marcas de dolor eran tan claras

como claro era el color de los cabellos

que enmarcaban mi gesto... Con tus dedos

deslizándose, suavemente, sobre ellos,

en esa última caricia que recuerdo...

 

Y en los ojos que tú amaste

esa chispa de pasión que despertaste

ha encontrado, el destello que dejaste

al marcharte de mi lado, para poder despertarse

limpia, clara y tan brillante

como el amor que en su día despreciaste

para ser hoy, más que mirada y amante,

la ilusión de ése alma que empeñaste...

 

Nunca más al mirarme en ese espejo

lloraré por un pasado que no tengo...

 

Nunca más seré dolor frente al reflejo

que refleja nuestro amor y nuestro sueño...

 

 Y si se han grabado a sangre y fuego

cada herida en mi rostro y en mi pecho...

 

Cada dulce palabra y cada verso,

cada suave caricia que en silencio

compartimos esa noche que vivimos hace tiempo

y he podido contemplar, aun borrosa y desde lejos,

en el reflejo de azogue del tiempo y de mis anhelos,

han borrado, con tan sólo esbozarse en mi recuerdo,

el dolor y las lágrimas, las marcas de mi cara y las señales

de dolor que mi rostro reflejaba...

 

Y en la triste mirada que pintaste

en mi rostro esa noche, puedes ver hoy la más brillante,

la más limpia, la más clara y más amable

de las tantas miradas, que al dejarme,

me olvidé de pintar, para llorarte...

 

Esa joven mirada, sin espejos o azogues, que refleja,

con el mismo fulgor de las estrellas

la pasión, el amor y la belleza

que al nacer de un corazón que sólo empieza

a sentir y que canta lo que siente en un poema,

es el verso y la canción más verdadera...

 

Ya no hay nada en el espejeo de mí cuarto

que al mirarme, pueda hacerme ningún daño...

 

Ya no hay daños en el rostro que has amado...

 

A pesar de los años, he ganado

la batalla del dolor y el desengaño

aprendiendo de los dos y del pasado

a mirar con amor, cuanto he soñado,

aunque sea frente a un espejo y en mi cuarto...

 

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